| DE UN TAL HERCULES
Autor: 3NN10
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La fuerza del corazón lo llevaba a un sitio
oscuro, impalpable, sigiloso.
Llegó y se internó en sus adentros;
paseaba descalzo, sin miedo, sin zozobra.
Era recio, tenaz; era Hércules!
El destino pintaba su triunfo en el camino;
de pronto emerge la luz que irradia la imponencia
de dos glaucos arcos y una mirada;
mirada que debilita, mirada que enamora.
Ah! ¿quién puede contra ello?
y del tal Hércules, no queda ni la sombra.
La tenacidad y la fuerza han sido vencidas,
y del gran Hércules, no queda más
que la esclavitud en el corazón,
por la culpa de unos ojos . . . sus ojos, los de ella.
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