| Terror
Autor: El Emperador de Macondo
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Veo venir tus sueños sombra
que se ciernen sobre el valle
prepàrate, hombre que invoca
a la serpiente reptante
Las rosas de seca espina
se retuercen, se difuminan
negras son como tu vida
negras son, negras caminan.
Sus raices devoran todo
su apetito es insaciable
viven de sobras y de despojos
hasta saciarse con tu sangre.
Caidos àngeles del infierno
castigados por su soberbia
el demonio clama su premio
su recompensa yace en tu esencia.
Los fantasmas susurran cantos
a las deidades de lo ctoniano
Hècate, reina de condenados
y la primera de los vicarios.
Cabalga hombre, con el caballo
de Tànathos el caminante
enciende mis fuegos fatuos
y cuidado, no seas cobarde.
Porque la llama sonriente y muerta
incinera las vacilaciones
como tempestuoso rio que llega
al delta oscuro de tus horrores.
Tibios como el mar de sales
erigen muros en la penumbra
rige el oscuro entre las deidades
rige hasta el reino que se derrumba
Oscuridad, ¡oh! sutil vehemencia
rùstica esencia del desvarìo
¿donde te ocultas, donde conjuras
con la obsesiòn de tus elegidos?
Crece y goza con tus pesadillas
alimentàndote de tu insomnio
No juegues màs a las escondidas
¡y entrègate al ser pavoroso!
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