| Hidalgo y Brigadier (Parte1)
Autor: Amatista Loveless
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¡Observad, hermano, hacia dónde nos ha llevado este camino de piltrajas y vagos!
Cierto es, Hidalgo,
que la vida es u juego de pelota,
¡Mira ahora dónde hemos rebotado!
Siento,
que es el Universo que conspira en contra nuestra,
¡Venir a perdernos entre pelusas del corazón!
¡Las tuyas, las nuestras!
Calmo, Brigadier, cálmate,
que sólo la calma hizo que Jesicristo aguantara el camino hacie el Edén.
¡Edén! ¡Edén!
¿Qué Edén es ése, del que tú me hablas, Hidalgo?
¿Qué Edén existe, sino el que nosotros mismos formamos?
(Quédose Hidalgo, largo rato pensando en las palabras de su hermano Brigadier, hasta que netre sollozos y humilllaciones, dicidió a la calle limosna ir a pedir. Lo encontró pues, su hermanos a Hidalgo, tirado en una esquina, como un animal desangrado, que no tiene nu cebo ni amo, ni un miserable perro con quien disputarse las migajas de esta vida de bestias de la cuidad).
¡Hidalgo! ¡Hermano!
¿Qué haces tirado sobre el mundo, como un perro desvalido?
Estoy esperando que la Muerte me quiera en su Reino, y dejar ya, esta vida de perros.
(Vio pues, tal esena, un pobre Sacerdote que por las aceras de la vida iba paseando, con la barriga rota y el corazón exaltado)
Tal véz, hijo, la Muerte te quiera entre sus filas. Pero te aseguro, que a alguien como tu, la Vida quiere expulsar de su Reino...
(Hidalgo y Brigadier, Amatista Loveless. Fragmento)
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